Crear un blog es raro. Hay un montón de cosas que no entiendo, otro montón de cosas que me da pereza entender, y un montoncito pequeño de cosas que continuamente tengo el impulso de dejar por escrito. Aunque a decir verdad, puede que la culpa de iniciar esto sea de la rabia que sientes al hacer algo épico cuando nadie estaba mirando. El resto del día eres aburrido y predecible, pero en ese momento eras guay.
Pues yo creo que pienso cosas guays, y que siempre que las pienso justamente coincide que nadie las estaba escuchando, por lo que sea. Pero no son cosas guays por ser solo mías, no. Pienso que son universalmente guays, porque estoy segura de que, en realidad, las pensamos todos. Creo. Al menos en esencia, en raíz. Quizá yo pienso en rojo y tú en amarillo, pero las dos estamos pensando en colores, supongo. Supongo demasiado, lo que supone dudar en exceso. Y de tanto dudar, supuse hace tiempo que yo solo soy guay dentro de mi cabeza, cuando pienso en cosas guays para mis adentros. Pocas veces hablo de cosas guays con alguien; pocas veces pienso que sean guays para nadie más que para mí.
Por eso hago esto, porque creo que me equivoco.
Por eso, y porque todo el mundo dice que 2026 es el nuevo 2016.
¿Es así? Necesito saberlo para ir preparando una libreta y apuntar todo lo que ocurra este año.
Es que de 2016 no recuerdo absolutamente nada.
A lo mejor para eso puedo usar este blog.
¿No?
Decidido:
bienvenidos a mi libreta anti-amnesia (entre otras muchas cosas).
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